Esta vez he ido con David, que como yo se está aficionando mucho a esto de la MTB. Quedamos prontito, a eso de las 7:30 en casa y nos pusimos rumbo al Escorial, teníamos que recoger el dorsal..

Esperando nuestros números, a David lo tocó el 1277 y a mí el 765
Como podéis ver, hacía un poquito de frío, pero no nos importó demasiado.
Después de esperar una buen rato, en el que nos hicimos unas fotos, llegó el momento de la salida, eran las 9:45 y los mil y algo que estábamos apuntados a la ruta de 45Km. por fin nos pusimos a dar pedales.

Unos metros por el pueblo y enseguida nos metimos en faena, con el primer puerto de unos 3 Km, después un llano y descenso y más descenso, al principio muy rápido y luego con más cuidadito porque había alguna piedrecita que otra en medio.
En uno de los parones que sufrimos en este tramo (ya os he dicho que eramos más de 1.000) David me dice: "mucho estamos bajando ¿no?"..... ya te digo y como siempre que se baja luego hay que subir y así fue.
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Después de unos llanos la cosa se puso interesante con subidas estrechas y algunas muy pronunciadas, además en más de una, eché pie a tierra por la aglomeración de gente. Menos más que al final de una de las cuestas apareció el primer avituallamiento. Y la verdad es que me sorprendió ver tal despliegue: agua, acuarius, fruta, galletas, geles, barritas.. había de todo. Comimos y a seguir, que sólo llevamos 19 Km. y aún nos queda mucho.


Desde arriba ya sólo era bajar y bajar, velocidad y destreza se juntaron y lo disfruté un montón, hasta hice un salto... bueno la verdad es que no me quedó otra porque era o hacerlo, o que me llevara por delante uno de esos que se lanzan como si no hubiera más gente haciendo la ruta.
Al final de este descenso estaba el segundo avituallamiento de la jornada, a falta de unos 10 Km y, como en el de antes, había de todo; incluso caldito de toda la vida. Lo dicho, un caldito y a seguir.

Desde aquí, comenzamos una larga subida que empezó mal, la cadena me dio problemas y me tuve que parar un buen rato. Solucionado, comencé la subida.
David me sacó un buen trecho, además de que es un plumilla, la espalda empezó a quejarse y me costó llegar, pero una vez arriba ya sólo quedaba llanear, alguna bajadita y empezamos a ver el Palacio del Escorial que anunciaba el final de la ruta.
En este punto la organización nos hizo unas fotos

Unos batidos energéticos, unos estiramientos, un agua a las bicis y para casa con otra gran experiencia junto a David, que espero no sea la última.
De vuelta, nos prometemos que el año próximo vamos a participar en las cuatro carreras populares MTB Cuatro Estaciones, aunque sólo sea para ganarnos el maillot que regalan a los que participan en las cuatro.
Nos vemos en la próxima.